La historia del señor Sommer es una deliciosa novela breve (o relato largo, no estoy segura) de Patrick Süskind, autor de El perfume.El narrador de esta historia (a veces protagonista, a veces observador) nos cuenta una serie de anécdotas en un tono inocente y encantador. Es un hombre adulto, pero las historias que nos cuenta pertenecen a su infancia y adolescencia y éste es el tono que impera en ellas. Comienza diciéndonos que nos va a contar la historia del señor Sommer, pero que como se dio un golpe al caerse de un árbol, tiene que concentrarse mucho para no irse por las ramas; pero se va por las ramas y así conocemos su afición a subirse a los árboles, sus clases de piano con la horrorosa señorita Funkel, su miedo a montar en bicicleta (aunque terminó por aprender verdaderas acrobacias), su amor infantil por Carolina Küchelmann, la niña morena del vestido amarillo limón… y, por supuesto, la historia del señor Sommer.

El señor Sommer y su esposa habían llegado nuevos a Unternsee. Nada se sabía de ellos, no recibían visitas, ni hablaban con nadie. La señora Sommer se dedicaba a hacer muñecas y casi nunca salía de casa. El señor Sommer caminaba, sólo eso: caminaba, apoyado en un bastón, de la mañana a la noche. Un buen día la Señora Sommer dejó de aparecer por el pueblo y todos dieron por supuesto que había muerto. Muchos años después también desapareció el señor Sommer y nunca más se supo de él. Corrieron diversos rumores. El narrador de la historia fue testigo de lo que le ocurrió al anciano y ha callado durante años, pero ahora está listo para contarlo…
Hay que destacar, junto a la maravillosa historia, los estupendos dibujos de Sempé (autor de las ilustraciones de Le petit Nicolas) que la acompañan.

El señor Sommer y su esposa habían llegado nuevos a Unternsee. Nada se sabía de ellos, no recibían visitas, ni hablaban con nadie. La señora Sommer se dedicaba a hacer muñecas y casi nunca salía de casa. El señor Sommer caminaba, sólo eso: caminaba, apoyado en un bastón, de la mañana a la noche. Un buen día la Señora Sommer dejó de aparecer por el pueblo y todos dieron por supuesto que había muerto. Muchos años después también desapareció el señor Sommer y nunca más se supo de él. Corrieron diversos rumores. El narrador de la historia fue testigo de lo que le ocurrió al anciano y ha callado durante años, pero ahora está listo para contarlo…
Hay que destacar, junto a la maravillosa historia, los estupendos dibujos de Sempé (autor de las ilustraciones de Le petit Nicolas) que la acompañan.
1 comentarios:
Este fue el primer libro que me regaló mi marido. Lo guardo como un tesoro y estoy totalmente de acuerdo contigo en que es una pequeña joya literaria.
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