22 junio 2008

Cuentos de humor y de horror (Saki)

La primera vez que supe de Saki fue gracias a la Antología de la literatura fantástica de Silvina Ocampo, Borges y Bioy Casares, pero ahí se quedó la cosa, no seguí leyendo más cuentos de él. De hecho, este libro de relatos lo compré por pura casualidad, porque me llamó la atención el título, pero sin relacionar a Saki con el autor aquel que había leído tiempo atrás en la antología de los argentinos.

Los cuentos de Saki, dicen, son un reflejo de lo que ha sido su vida. Saki, cuyo verdadero nombre es H. H. Munro, nació en Birmania, donde su padre había sido destinado por la policía británica. Cuando murió su madre, fue enviado a Devonshire y criado por dos tías solteronas y sumamente crueles. Abundan en Cuentos de humor y de horror las terribles historias de niños que deben enfrentarse al mundo de los adultos. Y es que el humor y la sátira de Saki parten de eso, de la crueldad, de lo macabro. Cuando acabamos de leer los cuentos y nos hemos reído con ganas de todos esos personajes aristócratas y estúpidos, nos damos cuenta de que no hay ni una pizca de bondad en ese humorismo, es una sátira feroz y dañina contra un grupo social que se centra exclusivamente en que no se ponga en tela de juicio su elegancia y saber estar, llevando esto hasta los límites de lo ridículo.

Los cuentos de Saki transcurren en Inglaterra, en las primeras décadas del siglo XX, durante el reinado de Eduardo VII. La sociedad de esta época se guiaba por unas estrictas reglas de elegancia y decoro que los convertían en seres superficiales y estúpidos. Toda la mordacidad de Saki está destinada a criticar duramente este tipo de comportamientos, así como la hipocresía y la vanidad. Se ve esto claramente en el cuento Tobermory, donde un gato muy querido por la familia, y al que se le ha enseñado a hablar, cuenta a los asistentes a una velada lo que verdaderamente piensan y dicen de ellos los dueños de la casa.

Saki se enmarcaría dentro de la corriente del cuento fantástico como heredero directo de los románticos y los victorianos y como coetáneo de otros autores fantásticos como R. L. Stevenson, Montague Rhodes James o Henry James, entre otros. Los cuentos fantásticos de Saki consisten en introducir, dentro de la cotidianidad, lo sobrenatural y lo macabro sin perder ni un ápice de verosimilitud. Esta técnica, que hoy es más bien habitual dentro del relato fantástico, fue en cambio toda una revolución formal y temática en su época.

Se le acusó, con razón, de antisemita (el relato Cura de agitación) y misógino (no hay más que ver la imagen que ofrece de los personajes femeninos). Siente, asimismo, un gusto especial por la crueldad, presente en la mayoría de sus cuentos, pero muy concretamente en La penitencia, donde tres niños parecen capaces de matar a otro (todo ello narrado con ironía y sarcasmo).

Saki ha sido considerado por muchos como el gran humorista en lengua inglesa. Yo creo que, además de eso, tenían razón Ocampo, Borges y Bioy al decir que es uno de los más grandes representantes de la literatura fantástica de principios del siglo XX.

2 comentarios:

Camille Stein dijo...

unas críticas estupendas... he leído esta y la de Murakami... de momento

gracias :)

un beso

Anónimo dijo...

Me compre el libro, y tras leer la mitad, hice algo que tenia que haber hecho desde el principio: abrí el cubo de basura y lo tiré. Me quité un peso de encima y sentí un placer jamas experimentado. VAYA PORQUERIA DE LIBRO.