11 julio 2008

Enciclopedia de los muertos (Danilo Kiš)

Los relatos de este autor serbio son profundos y metafísicos. Hay en ellos un concepto del ser humano y del mundo que nos hace reflexionar sobre qué es un ser humano y qué significa serlo. El concepto de Kiš sobre las personas es democrático en el más amplio sentido de la palabra. Parece decirnos en cada una de sus historias que somos únicos e irrepetibles y que cada acontecimiento de nuestra vida, aun repitiéndose en muchos casos en todas y cada una de las vidas de los seres humanos desde el principio de los tiempos, es también único porque son las circunstancias las que lo hacen diferente. Todos nos equivocamos, amamos, sufrimos, nacemos, enfermamos, morimos, traicionamos…, pero en cada caso concreto estas acciones se transforman en únicas por nuestra manera de percibirlas y afrontarlas. Todas las personas tienen el mismo valor como tales y merecen la misma consideración, y sólo cuestiones de puro azar consiguen que unas personas tengan un status diferente. Esto es lo que parece decirnos en estos cuentos.

Se abre el libro con una historia maravillosa titulada Simón, el mago, donde un hombre que vive en la misma época de Jesucristo y que lleva una existencia casi paralela (tiene sus seguidores, su propia María Magdalena…) cree que los milagros del Mesías son trucos de magia que él mismo, como mago que es, podría realizar, pero que los discípulos se han encargado de engrandecer para poder manipular a la gente. De hecho, sobre el propio Simón, el mago, corren también cientos de versiones.

Honras fúnebres narra el entierro más numeroso y con más cantidad de flores que se ha visto en Hamburgo: el entierro de una prostituta llevado a cabo por los marineros a los que ofreció mucho más que sexo: consuelo, apoyo y cariño. Ninguna mujer ha sido más llorada que ella, dice uno de los marineros. Se saquearon los jardines de los ricos y también el jardín botánico para llevarle a la tumba toneladas de flores. Todos los marineros y proletarios de Hamburgo, todos los hombres pobres, la lloraron porque podría haber sido una prostituta de lujo que cobrara más de lo que ellos ganaban al mes, podría haber desempeñado un papel ante su escaparate del barrio de las putas y, en cambio, siempre fue ella misma, sin hipocresías, y aceptaba en su cama con cariño y comprensión a todos los hombres, sin importarle raza, nacionalidad, ni poder adquisitivo. Respetaba a los hombres por el hecho de serlo y ellos la veneraban por ser única y hacerlos sentirse valiosos por sí mismos.

El relato que da título al libro nos cuenta la historia de una mujer que descubre en Suecia la enciclopedia de los muertos, una inmensa biblioteca donde cada sala alberga una letra del alfabeto y la biografía de todos los muertos anónimos cuya inicial sea esa letra. La única condición para que la biografía de un muerto esté en ella es que esa persona no haya sido famosa en vida. La protagonista del relato descubre allí la historia de su padre, recientemente fallecido. Se entera de cada pequeño detalle, incluso de qué árbol salió la madera del ataúd en el que lo enterraron, porque cada mínimo detalle de la vida de un hombre (parece decirnos Kiš) es importante ya que esa suma de detalles conforman lo que es la vida del individuo.

Los demás relatos tratan temas como que detrás de cada acontecimiento hay verdades evidentes y otras no tanto, que son las que precisamente mueven al ser humano. Pero también hay mentiras. Así se ve, por ejemplo, cómo refuta las verdades de la fe o de la política. Es un libro de relatos muy interesante por ese punto filosófico de cada una de sus páginas, por esa manera de plantearnos el valor de una vida humana en sí, al margen de otras concepciones económicas, sociales o políticas.

3 comentarios:

Meritxell Martí dijo...

Marta, me gustó el Festín de Babette, no he leído a Jelinek, pero me da que su narrativa es demasiado sórdida...

¡Felicidades por el blog!

LEOFUMOPIO dijo...

A mí me pasa lo mismo con los libros de una mujer llamada Isabel Cariou. Hace dos años que voy comprando libros de que llevan su firma, en distintas tiendas de libros usados de la cuidad. En una librería encontré seis que llevaban su firma. Los libros son muy buenos, algunos incluso son libros que he buscado por mucho tiempo.
Cuando encuentro bibliotecas enteras, en tiendas de libros usados, me deprimo un poco, por que pienso en el destino de mis libros. Basta con un familiar, que no le guste la lectura, para que tus libros tengan un destino improbable.

Yo también, me extendí un poco.

Respecto al libro que estas leyendo, desconozco el autor , pero de la editorial acantilado he leído , libros maravillosos.

Saludos.

pau llanes dijo...

Qué pena... no está mi historia en esa enciclopedia... En otra edición será...