02 septiembre 2008

Oficios (Juan Carlos Márquez)


Leyendo Oficios, de Juan Carlos Márquez, me acordé de La cantante calva de Ionesco. Me acordé, concretamente, del momento en el que un personaje le pregunta a otro: “¿Qué está haciendo la cantante calva?” y el otro le responde: “Peinándose”. Esta es la situación que vamos a encontrarnos en cada uno de los catorce relatos que forman Oficios: absurdo del bueno, del que nos recuerda también a Beckett, a Mihura y, sobre todo, al Jardiel Poncela de Amor se escribe sin hache.

Catorce relatos, como he dicho, divertidísimos, originales y sorprendentes donde nada es lo que parece: un bracero del campo está escondido debajo de una mesa y calienta a la familia como si de un brasero se tratara, las geishas, faquires y esquimales son los souvenirs que se traen los turistas de sus viajes, un muerto busca un lugar en el que acomodarse porque una familia ha ocupado su tumba, un adolescente aburrido y una ex modelo despechada se miran golosamente desde sus respectivas ventanas, un hombre hace un uso especial de la picadora que le regalaron a su mujer por su boda… Estos son algunos de los personajes que nos encontraremos en las páginas de este libro.

Juan Carlos Márquez juega con las palabras y con los conceptos, los mezcla (a la manera de Ramón Gómez de la Serna en las greguerías) y el resultado es un magnífico ramillete de cuentos que nos tiene pegados a la lectura, entretenidos, divertidos, pasmados y con la sonrisa en los labios.

Son muchas las imágenes que nos quedan prendidas en la memoria tras leerlo: el faquir utilizado como mesa para posar el té que preparó una geisha, la mujer madura queriendo rociar de azúcar al adolescente para lamerlo después, la psiquiatra con pestañas como patas de araña, un vendedor de pisos haciendo el amor salvajemente con su compañera de trabajo en un apartamento vacío, una modista con la cara escondida bajo la tulipa de una lámpara de pie. Todos ellos hacen de este libro una magnífica carta de presentación para su autor y dejan con ganas de leer Norteamérica profunda, su otro libro de relatos.

4 comentarios:

marisa dijo...

Si pudieras oirme aplaudir, te aplaudiría. Genial, es como abrirnos la antesala para que sigamos enganchados y digamos: más¡quiero leerlo! Estupenda reseña, como siempre. Un abrazo

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Os puedo asegurar que es divertidísimo.
Voy por la mitad y algunos relatos incluso los he reeleido, me parto de risa. Ya podría haberlo terminado, pero es de esos libros que cuando los coges, quieres estar sola porque si no se creerian que estás loca y además lo disfruto más. Me pasó con uno de los relatos primeros, me lo llevé a la sala de espera del médico y me miraban como pa cogerme y ponerme la camisa de fuerza.
Saludos

Beltrán dijo...

O.K., me convenciste. Lo compro. Gracias por la recomendación (eso sí, lo compro por internet, porque aquí no lo encuentro en ningún lado).
Una gran pena lo de Relataria. Me gustan mucho tus historias. Vuelve pronto. Saludos.

LEOFUMOPIO dijo...

Leyendo las entradas de tu blog , me he dado cuenta que el mercado editorial de mi país es malísimo , solo se limita a vender libros de las grandes editoriales. Libros publicados por esta editorial y otras , no las he visto nunca en las estanterías de las librerías.
Saludos