
Salinger es un tipo peculiar, uno de esos escritores de culto que, de pronto, se encierran dentro de su caparazón y quieren desaparecer del mapa, lo cual contribuye más aún a su leyenda. Cuando pienso en Salinger, recuerdo a Vila-Matas y su libro Bartleby y compañía, donde habla de todos esos autores que, como el famoso personaje de Melville que da título a la obra, un día deciden que “preferirían no hacerlo” y dejan de escribir o, al menos, dejan de publicar. Imagino que lo que le ocurrió a Salinger fue que tras el éxito de El guardián entre el centeno le entró pánico ante las consecuencias de ese éxito: la invasión de su intimidad, algo contra lo que luchó desde entonces, aunque por desgracia sus amigos trataron de publicar las cartas que él les enviaba y su propia hija, no hace tanto, escribió unas memorias miserables sobre él.
Que Salinger es un tipo raro ya se sabe. Que es un ser atormentado, también. La causa de este tormento pudo haber sido la Segunda Guerra Mundial. Se vio obligado a alistarse y se dice que ya nunca volvió a ser el mismo. Este tema (las secuelas de la guerra) es muy frecuente en Nueve cuentos. En Un buen día para el pez plátano el protagonista es un hombre que regresa loco de la guerra, en El tío Wiggily en Connecticut una mujer está desequilibrada tras haber perdido en el frente a su novio y en Para Esmé, con amor y sordidez, el protagonista es un soldado atormentado.
Otra de las constantes de estos relatos (lo vemos también en El guardián entre el centeno) es el mundo de la infancia y la adolescencia. Salinger suele criticar la educación represiva de los niños y el modo en el que los idiotizan los adultos o bien los obligan a crecer antes de tiempo. Saliger parece preocupado por mantener a los niños inocentes e infantiles. Es maravillosa, por ejemplo, la candidez de la niña de Un buen día para el pez plátano frente a la locura del personaje masculino. En cambio, la niña del relato Para Esmé, con amor y sordidez parece una mujer pequeña metida dentro de un cuerpo de niña, por lo que choca al lector y le resulta incluso preocupante.
Siempre me ha gustado de los relatos de Salinger el uso que hace del diálogo (algunos creen que es un abuso). Me gusta el modo en el que muestra lo frívolo y superficial de la sociedad de su época a través de esas conversaciones tontas que sirven de telón de fondo a la verdadera tragedia que se cuece en cada una de las historias. Y la sencillez, sobre todo la sencillez con la que escribe, que convierte en un placer la lectura de sus relatos.
9 comentarios:
Me gusta mucho tu análisis de Salinger. esa lectura personal de los libros unida al rigor filológico me enanta. tus reseñas son estupendas. Un abrazo guapetona.
Pues desconocía que tuviera un libro de cuentos, sólo he leído el Guardián entre el Centeno y suele ser un libro polémico que o gusta mucho o no gusta nada. Buscaré estos relatos.
Gracias guapa.
Salinger más que un escritor es un amigo y las historias que leo en sus textos, parecen conversaciones de un lugar solitario al caer la tarde. Similares a la casa donde hoy pasa sus días.
Nine stories, de Salinger, es uno de los volúmenes de cuento más sólidos y de más alta calidad artística que he tenido la suerte de leer. For Esmé, with love and squalor es para quedar boquiabierto, simplemente (inclusive, en algunas ediciones de este libro, el título es el de ese cuento). Pongo los nombres en inglés porque leerlo en la lengua original es una simple exquisitez.
Bien por el post.
Me quedo con el Salinger del Guardián lo que no contradice mi gusto por los nueve cuentos sobre todo el del pez banana, y la frivolidad de las dos mujeres: madre-hija.
El tiempo y las relecturas te cambian de posición y ni hablar si lo podés leer en inglés.
saludos y muy buen post
Un blog de libros reinteresante. Me dijeron de ti Tavo y Betina y me pasé por acá para comprobar (tenían razón, es un buen blog).
Salinger es uno de mis autores favoritos, también Cheever, ya sabés, lo típico, Carver, Ford... Me gustaría leer a autores de los que hablás, pero acá en Trelew no tenemos acceso a ellos. ¿Sabés de alguna librería que sirva acá en el continente? Bacio.
Oswaldo, prueba en tresrosasamarillas.com, igual te envían libros en plan "Patagonia Express" :)
Gracias por pasarte por el blog.
Saludos.
Me ha llamado la atención tu entrada porque este es uno de mis libros, ya no digo de cuentos, preferidos. Estoy de acuerdo con lo que dices aunque tengo ganas de echarle un vistazo a "El guardíán de los sueños", a pesar de que no me ha gustado nada El guardián entre el centeno.
Me encantan tus reseñas bibliográficas, siempre me descubres un matiz nuevo.
Un abrazo
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