Este es el libro de relatos de un virtuoso. Sicilia, invierno viene avalado por varios premios y sobre todo por un nombre, el de Ignacio Ferrando, un autor que ya había impresionado con Ceremonias de interior, su anterior libro de relatos.
Nos encontramos en Sicilia, invierno un conjunto de piezas escritas con verdadera maestría. La estructura, el esqueleto de cada relato, es impecable y la lucidez con la que nos va llevando el autor hace de su lectura un verdadero placer. Las historias oscilan entre lo fantástico cotidiano, la abstracción y un cierto realismo teñido de influencias cinematográficas. Sus personajes son guionistas de telenovela que van a los bares a ver cómo reaccionan los espectadores después de cada episodio, hombres que abandonan su trabajo para dedicarse a ser acariciadores profesionales, duelistas que se enfrentan consigo mismos, trabajadores de una estación de autobuses que emparejan a los pasajeros tratando de que surja entre ellos una relación, pintores que tratan de emular ese cuadro que les hace estremecer, parejas que se van a vivir a una casa con las paredes y los techos llenos de espejos o muchachos del viejo oeste cuya vida depende de que no vean ni oigan a la hermosa mujer que toca el violín desnuda en uno de los cuartos de la casa.
Me parecen especialmente interesantes dos relatos: Caleidoscopio y Roger Lévy y sus reflejos. El primero tiene un aire de misterio que me recuerda a Patricia Highsmith: una pareja se va a vivir a la casa de una gimnasta alemana cuya presencia se respira en cada página. La casa tiene las paredes y los techos de espejo y reflejan hasta el infinito a la pareja protagonista haciéndola que cambie su comportamiento al observarse a sí mismos en estos espejos, aunque en el fondo todo hace pensar que la gimnasta alemana tiene mucho que ver con ese cambio. Roger Lévy y sus reflejos me parece un relato magistral, no sólo por el modo en el que está escrito, sino por la propia historia: ¿Y si cada vez que tomáramos una decisión excluyente nuestro otro yo viviera la vida que nosotros acabamos de rechazar? ¿Qué haríamos si nos encontráramos frente a frente con ese otro yo?
Al final del libro se recoge, además, una especie de apuntes en los que el autor explica minuciosamente cada relato, cómo surge la idea y cómo la desarrolla.
Nos encontramos en Sicilia, invierno un conjunto de piezas escritas con verdadera maestría. La estructura, el esqueleto de cada relato, es impecable y la lucidez con la que nos va llevando el autor hace de su lectura un verdadero placer. Las historias oscilan entre lo fantástico cotidiano, la abstracción y un cierto realismo teñido de influencias cinematográficas. Sus personajes son guionistas de telenovela que van a los bares a ver cómo reaccionan los espectadores después de cada episodio, hombres que abandonan su trabajo para dedicarse a ser acariciadores profesionales, duelistas que se enfrentan consigo mismos, trabajadores de una estación de autobuses que emparejan a los pasajeros tratando de que surja entre ellos una relación, pintores que tratan de emular ese cuadro que les hace estremecer, parejas que se van a vivir a una casa con las paredes y los techos llenos de espejos o muchachos del viejo oeste cuya vida depende de que no vean ni oigan a la hermosa mujer que toca el violín desnuda en uno de los cuartos de la casa.
Me parecen especialmente interesantes dos relatos: Caleidoscopio y Roger Lévy y sus reflejos. El primero tiene un aire de misterio que me recuerda a Patricia Highsmith: una pareja se va a vivir a la casa de una gimnasta alemana cuya presencia se respira en cada página. La casa tiene las paredes y los techos de espejo y reflejan hasta el infinito a la pareja protagonista haciéndola que cambie su comportamiento al observarse a sí mismos en estos espejos, aunque en el fondo todo hace pensar que la gimnasta alemana tiene mucho que ver con ese cambio. Roger Lévy y sus reflejos me parece un relato magistral, no sólo por el modo en el que está escrito, sino por la propia historia: ¿Y si cada vez que tomáramos una decisión excluyente nuestro otro yo viviera la vida que nosotros acabamos de rechazar? ¿Qué haríamos si nos encontráramos frente a frente con ese otro yo?
Al final del libro se recoge, además, una especie de apuntes en los que el autor explica minuciosamente cada relato, cómo surge la idea y cómo la desarrolla.
6 comentarios:
Es maravilloso como con tres pinceladas haces que me entren unas ganas irresistibles de leer este libro de relatos. Cada vez me gustan más tus reseñas. Tienes un maravilloso desván en el que merece la pena perderse. Un abrazo.
También leo libros de relatos para mejorar y dar forma a mis propias ideas. Éste tiene muy, pero que muy buena pinta. Gracias de nuevo guapa.
Leí Ceremonias de interior y me pareció bárbaro. Leeré este. Magnífica reseña. Un beso.
leí a juan carlos márquez, oficios y norteamárica, y vengo a darte las gracias por las reseñas que hiciste en este blog y gracias a las cuales lo conocí. no hay otra forma (para mí) de conocer autores nuevos que en blogs tan estupendos como el tuyo.
saludos.
Muy interesante tu blog. Impresionantes las entrevistas, la de Marcelo Lillo te la envidio enormemente.
Me alegra que estés con nosotros en el proyecto. De verdad que te agradecemos el esfuerzo de participar, sabemos que estás muy ocupada. Hablo en nombre de todo el equipo y te digo que ha sido estupendo ponerte cara por fin y hablar contigo, planificar el proyecto en persona después de hablarlo tanto por un medio tan frío como el mail. Estoy deseando empezar a trabajar y que repitamos charlas literarias como las del otro día. Tengo mucho que apender. Un abrazo fuerte.
Anda ya, Rebeca, no digas tonterías. La que tengo mucho que aprender soy yo. Muchas gracias a vosotros por la oportunidad.
Un abrazo.
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