*El 14 de noviembre se le concedió a este libro de relatos el Premio Ojo Crítico de Narrativa 2008.
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Escuché el nombre de Jon Bilbao después de que hubiera ganado el Asturias Joven de Narrativa en 2005. Su novela El hermano de las moscas me pareció realmente interesante y este libro de relatos, Como una historia de terror, me ha sorprendido mucho. No voy a negar que cuando comencé a leerlo y asistí a las largas y detalladísimas descripciones, pensé en más de una ocasión que tales descripciones no eran necesarias para la trama, que tal vez eran exageradas, pero si dejamos de lado los corsés canónicos del relato, nos damos cuenta de que lo que hace el autor es crear una atmósfera casi cinematográfica. Digo cinematográfica porque pinta para el lector, a la manera de los guiones, los espacios en los que van a discurrir las historias. Recuerdo la calle nocturna, helada y llena de coches del primero de los relatos, Prolegómenos, o el hotel cuyas camas tenían colchas hechas de retales, del relato Después de nosotros, el diluvio. Me dio por pensar, entonces, que la atmósfera es otro personaje más dentro de los relatos de este libro, y un personaje que condiciona, que cambia, que ahoga a quienes habitan allí.
Tiene Jon Bilbao otra cosa que me encanta en un cuentista y es la capacidad de hacernos asistir al extrañamiento con el talante del que se cree lo que lee; puede ser o no posible lo que cuenta, pero es creíble, verosímil. Me refiero sobre todo a dos relatos: Rata y La fortaleza. En ambos se produce una confusión: creen que el personaje es quien no es de verdad (culpable de algo que no ha hecho) y paga las consecuencias que, en todo caso, tendría que sufrir el verdadero culpable. En este libro es frecuente ese tema: el que es confundido con otro o el que se hace pasar por otro (el personaje del jefe, en Rata, por ejemplo).
Las relaciones de pareja también están presentes y se muestran vacías, o llenas de secretos, o cargadas de miedos y dudas. La pareja de Prolegómenos, la del relato que da título al libro, la de La fortaleza. Todas ellas huyen de algo, quieren olvidar algo, obviarlo, pero es difícil huir de aquello que nos acompaña porque está dentro de nosotros y alimenta nuestra inseguridad.
Quizás mi relato favorito del libro es el último, el que da título a esta colección: Como una historia de terror. Me recuerda en cierto sentido a la novela del autor, El hermano de las moscas, porque en ambos casos un grupo de animales “aparecen” en escena como metáfora de algo que les ocurre a los personajes, un pavor oculto, ese noséqué del que huyen y que les persigue en forma de pesadillas o apariciones inexplicables. Como una historia de terror es precisamente eso, una historia de terror donde lo que asusta es aquello que deseamos y que tememos hacer, la tentación. Está escrita a la manera clásica de las novelas de terror, pero también muy influenciada por las películas del género, con boques, sombras en las paredes, truenos, casas solitarias…
Me parece, en definitiva, un libro de relatos más que recomendable.
6 comentarios:
Como siempre fabulosa, rotunda y precisa. Nos abres la antesala de los libros, y nos ejas allí deseando leerlo... Una genial reseña, como siempre.
Un abrazo
Debe de ser un libro interesante, sí. Este es el tercer blog en el que leo una reseña de él (Relataduras, El tacto de un billete falso). Tres buenísimos lectores como vosotros no se pueden equivocar, así que me haré con el libro. Su novela El hermano de las moscas es buena, buena. Saludos.
Marta, no se puede leer bien tu reseña...Será el fondo de la página.
Besos,
claudia
Hola Marta. Soy Alberto Ponte. Suelo pasarme mucho por tu blog para mantenerme "al día" de las cosas interesantes que se van publicando. Difiero un poco en cuanto a lo que dices de este libro de relatos de Jon Bilbao. No llegó a engancharme en absoluto. Quizás Rata sea el único relato verdaderamente relato del libro. El resto son pequeñas novelas. No digo que sean novelas por lo extensos que son, no es eso, sino más bien el hecho de que se detenga en detalles a menudo inútiles para la trama en sí. Por ejemplo, en Hambre en los alrededores del lago, dedica muchas líneas a un paseo que el protagonista da por el lago, describe el atardecer y un montón de detalles que en un relato están de más porque no aportan absolutamente nada. Eso tiene un pase dentro de una novela, pero dentro de un relato le resta fuerza y hace que despistes la atención. Es una opinión, nada más.
Comparto la enhorabuena a Esquivias por el Setenil. Éste sí es un cuentista de primera.
Un saludo desde Gijón.
Hola, Marta;
Soy uno de los editores de Salto de Página. Te dejo este comentario para agradecerte el interés y la estupenda reseña del libro de Jon; y de paso (porque no tengo tu mail) para decirte que, a través de la web de la editorial, puedes contactar con nosotros cuando quieras para solicitarnos cualquier título que te interese. Gracias de nuevo, y un saludo.
No le he leído, y se habla bastante de él. Seguiremos la recomendación:-)
Pero venía a darte las gracias por lo del otro día, Marta, no tengo otro sitio.
Saber que estás me llega y alguna vez hay que decirlo.
Y, como decía Juan Manuel, se te echa de menos.
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