08 diciembre 2008

RELEYENDO: La vida ausente (Ángel Zapata)


Llegué a este libro de relatos, hace dos años, gracias a la reseña emocionada y vehemente que Miguel Ángel Muñoz hizo del cuento que da título a este libro: La vida ausente. El relato, uno de los que más me han marcado de cuantos leí hasta la fecha, está narrado en primera persona. El narrador-protagonista habla de un mundo que ya no existe, pero cuyos ecos aún suenan. Vive en uno de esos barrios de nueva construcción que aparecieron a las afueras de las grandes ciudades en la década de los setenta, poblados –como dice el narrador– por gentes que se soñaban burgueses. Un mundo en el que todo era de pega: el linóleo imitaba parqué, el friso de plástico imitaba madera… En una sala de estar reconvertida en dormitorio, cuya ventana da a un patio de luces, se fraguó este narrador-protagonista como escritor. Asistimos a sus lecturas, a sus intentos de hacer versos, a su estética de gafas, chaleco y fular, a sus tardes en una cafetería que tenía sabor a café centroeuropeo y donde se pasaba las horas leyendo y tomando té con leche. Asistimos, sobre todo, a la forja de un escritor y a la descripción descarnada de aquella época en la que España estaba despertando de un letargo de décadas y llamaba bienestar a una ceguera heredada de generaciones de ciudadanos que aspiraban al estómago lleno, el trabajo seguro y a un salón que se cerraba a cal y canto para mostrar solamente a las visitas.

La vida ausente (Páginas de Espuma, 2006) es un libro de relatos asombroso. Cada una de las piezas que lo forman es una joya de precisión, de profundidad narrativa, de personajes llenos de vida, de crítica social. La ironía está presente en cada página, al igual que lo están el miedo, el desencanto, el vacío y el absurdo de la existencia. Los narradores de estas historias rompen con todo lo esperado y se enfrenta a lo increíble, al sinsentido, desde una óptica del no-extrañamiento. Estos cuentos tienen sabor a Péret, a Bretón, a ese gran maestro del cuento que es Medardo Fraile. Se nota que Zapata es hijo de un bagaje amplio de lecturas surrealistas, lo cual puede verse en la mayoría de los cuentos de este volumen, como en el titulado Días de sol en Metrópolis, divertidísima crítica a la clase media con Superman de fondo, o Un día vendrá, donde un hijo hace que su padre imagine toda suerte de situaciones extrañas y le pregunta si se sentiría orgulloso de él en tal o cual circunstancia.
Se podría escribir una reseña inmensa, folios y folios comentando personajes, temática e influencias de cada uno de estos cuentos, pero realmente lo que quiero decir de La vida ausente es bien simple y se resume en pocas palabras: es un libro de relatos indispensable.

10 comentarios:

Juan Carlos Márquez dijo...

Los cuentos de Ángel son organismos vivos, son vida, poesía, nunca ficción, y eso es lo que los convierte en imprescindibles, en necesarios, en universales. Mientras uno los lee no piensa en si eso es o no es o puede o no puede ser, uno no está hipnotizado por la ficción sino imbuido en la propia vida. Los cuentos de Ángel "son", como una mejilla a la que de repente le plantan un beso, no "parecen".

marisa dijo...

Como siempre una reseña estupenda que incita a la lectura... te transmito la enhorabuena de algunos de mis alumnos y compañeros que han pasado por tu página ¿Puedo enlazarla en el blog del insti? Un abrazo.
PD. Gracias por tu generoso comentario que me llenó de luz en un día muy triste y gris. Besos

Anónimo dijo...

Hola Marta:
Totalmente de acuerdo: un libro con relatos inteligentes y entrañables, perfectos para la relectura constante.
Un abrazo desde México.

David.

Marta María López dijo...

JUAN CARLOS:
Sí, los cuentos de Zapata no "parecen", "son", creo que es lo mejor que se puede decir.

MARISA:
Por supuesto que puedes. Muchísimas gracias. Un besazo.

DAVID:
Hola David. Se te echa de menos en el curso. Un saludo.

Sergi Bellver dijo...

Saludos, Marta, he conocido tu estupenda página gracias a Juan Carlos, he seguido algunas entrevistas y reseñas, y hoy me emociona leer tu comentario sobre este libro CLAVE para tantas cosas.

En una suerte de bretoniano azar objetivo, esta misma mañana estaba debatiendo con una persona (escritor y editor) sobre ese mismo libro, sobre el final del primer cuento, sobre la utilidad o no de hacer ciertas reseñas, del esfuerzo que supone, de la credibilidad que te otorgan o te niegan los demás, etcétera.

No voy a entrar en el libro de Ángel Zapata porque tu misma reseña ya lo presenta impecablemente y porque ya he hablado de él muchas veces y en muchos foros, pero resumo esa emoción toda en dos cosas:

- Conseguir que otros lectores hayan sabido apreciar y dejarse atravesar por los cuentos de La vida ausente es una de las cosas de las que me siento más orgulloso en los años que llevo en las bitácoras.

- La lectura de ese libro, simplemente, cambió mi forma de escribir.

Con eso creo que te lo digo todo.

Saludos.

Marta María López dijo...

Muchísimas gracias por este comentario tan emocionado, Sergi. Para mí La vida ausente es una joya que leí en un estado de shock literario y que marcó un antes y un después. La reseña que tú hiciste de él, la que hizo Matías Candeira y la de Vicente Luis Mora son algunas de las que descubrí a partir de la de Miguel Ángel Muñoz, porque él añadía vuestros enlaces. Todo eso me llevó hasta el libro de Zapata y, la verdad, uno nunca sabe cómo agradecer a la gente que le hayan hecho descubrimientos de tal calibre.

El Viajero Solitario dijo...

Saludos, Marta, no sé qué rastro me trajo aquí.
Comparto contigo la fascinación por este libro, especialmente por el cuento que le da título: La vida ausente. Recuerdo que cuando lo leí sentí algo parecido que con la lectura del cuento Velocidad de los jardines, de Eloy Tizón, dos obras de arte a las que vuelvo con frecuencia.

Celebro el descubrimiento de tu blog. Te enlazaré para regresar con más tiempo.

Miguel Sanfeliu dijo...

Totalmente de acuerdo contigo. Excelente reseña. Un libro que hay que seguir recomendando, pues merece ser conocido y apreciado. Un libro que no deja indiferente. Una joya.

Un abrazo.

Magda Díaz, magda_diaz@hotmail.com dijo...

La verdad es que creo que no habría que sobredimensionar ninguna obra por cuestiones de afectos personales, o porque el autor en cuestión sea un buen teórico de los trasuntos del cuento.
En mi opinión Ángel Zapata es un escritor con dos libritos de relatos. El primero de ellos, una recopilación de ejercicios de clases (binomios, etc.), y el segundo una experimentación que no lo lleva a transitar por los caminos que lo hubieran llevado a encontrar lo mejor de sí mismo. Un experimento fallido.

Marta María López dijo...

La verdad, Magda, es que no siento afecto alguno por Ángel Zapata puesto que no lo conozco de nada. Lo que digo de su libro no lo digo, pues, por afecto, sino porque creo sinceramente que La vida ausente es un magnífico libro de relatos y me impactó cuando lo leí, igual que me impactaron Velocidad de los jardines y El porqué de las cosas. Son, por decirlo así, mis tres libros de relatos de cabecera. Y considero a Zapata uno de los grandes cuentistas que tenemos ahora mismo en España.
Un saludo.