15 marzo 2009

Esa polilla que delante de mí revolotea (Olvido García Valdés)

Hoy quiero hablar de mi vecina, Olvido García Valdés. La llamo vecina, aunque nunca nos hemos visto cara a cara, porque su pueblo (Santianes de Pravia) y el pueblo en el que yo nací están a escasos cinco minutos de distancia.

Galaxia Gutenberg ha editado la obra escrita por la autora desde 1982 hasta 2008 bajo el título Esa polilla que delante de mí revolotea, repitiendo así los versos de un poema de la obra Caza nocturna. Además de éste, se recogen en el volumen Y todos estábamos vivos, Ella, los pájaros y Del ojo al hueso. También podemos encontrar La caída de Ícaro, que es una revisión de sus primeros libros de poemas.

Como no pretendo hacer crítica literaria, sino hablar de lo que más me emocionó de lo que ha leído, iré al grano: me gusta de Olvido su manera de recordar (vaya juego de palabras), la forma en la que el pasado llega hasta el poema y se convierte en maestro. Aprendemos del ayer para enfrentarnos al hoy, parece querer decirnos la poeta. Me inquieta de sus poemas el tema de la fugacidad y la manera en la que la observación de la naturaleza se transforma en extrañeza de los demás, ese mundo ajeno a nosotros que está nada más traspasar nuestra epidermis.

Hay un poema de Y todos estábamos vivos que me ha entristecido especialmente. Porque esa es una de las cualidades de la poesía de Olvido García Valdés, que te lleva de la reflexión a la certidumbre y de ahí a ciertas tristezas, como la de pensar tontamente que el mundo estará siempre tal y como lo conocemos en el más feliz de los instantes.

el recorrido del sol cuando cae
la noche, el recorrido
de la noche, hacia dónde
va llegando, mirar
lo conocido como signos
que son y ya no son, un aceite
de estar, representar
su hueco,
desplazados miramos
como si fueran los otros
siempre a estar ahí y de
pronto no están o no estuvieran

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Interesante reseña de este libro en el blog Encuentros de lecturas.

3 comentarios:

Luis Oroz dijo...

Un auténtico placer pasar por tu casa, Marta.
Una visión personal de la literatura, que a su vez impulsa e induce a la lectura.

Con tu permiso, te enlazo a mi blog.
Un abrazo.

Luis Oroz.

Urko Ugarte dijo...

nº 3 de la revista de arte y literatura Como un ángel sentado en manos de un barbero.

Xuan dijo...

Tú vecina fue mi profesora en segundo de BUP.
Fue una profesora extraña, diferente. No sólo por la forma de vestir que era quizá lo que a mis catorce años me llamaba la atención, sino también porque no siguió el programa clásico.
Se supone que en 2º BUP teníamos que historia literatura española. En su lugar leímos cuatro novelas: El guardián entre el centeno, El gran Gatsby, Barthleby el escribiente y Frankie y la boda. Los cuatro de autores norteamericanos. Recuerdo también que en su clase leí el primer cuento de Poe y que, en su clase, también tuve escribir mis primeras composiciones.
Desde entonces tengo lagunas en literatura española, sobre todo en lo relativo al Siglo de Oro, pero no paro de leer y leer.
Es una pena que, a los catorce años, no seas capaz de quién tenías delante de ti dándote clase.
Si la ves un día, dale las gracias de parte de uno de sus alumnos.