Como cada vez que voy al aeropuerto (da igual que sea yo la que viaja o que vaya a recoger a alguien), me meto en las tiendas a husmear libros, aun a sabiendas de que son pocas las veces que encuentro algo y acabo comprando un periódico o alguna revista para pasar el rato. Siempre lo hago porque pocas veces me alegro tanto de encontrar un libro que me apetece leer como cuando lo encuentro en un aeropuerto. No sé por qué me gustan tanto los aeropuertos y los libros que aparecen por sorpresa en las tiendas de los aeropuertos.Entre golosinas y peluches, entre un montón de novelas históricas y libros sobre cómo triunfar y cómo ser feliz, entre Larsson y la saga de Crepúsculo, apareció la liebre en el erial, como diría Carmen Martín Gaite (“La sorpresa es una liebre y el que sale de caza nunca la verá dormir en el erial”), entre revistas femeninas, masculinas y neutras, allí estaba Deseo de ser punk, de Belén Gopegui. Dos cosas me llamaron la atención: que fuera de Belén Gopegui, una autora que me inspira confianza (comprarla siempre ha sido acertar, hasta el momento) y esa palabra clave del título: punk. Además, en la portada aparece una foto maravillosa de Iggy Pop.
De esta novela hablaré cuando termine de leerla. Hoy solo quiero hablar del punk. “Me pones punk, punk, punk”, dice Sergio C. Fanjul en uno de los poemas de Otros demonios. Últimamente ha vuelto a mi vida el punk, a muchos niveles. Recuerdo aquella adolescente que fui, escuchando punk a todas horas. The Clash, Sex Pistols y The Ramones (que siempre me gustaron infinitamente menos que The Clash, que para mí son los más grandes), Iggy Pop & The Stooges, Siouxies & The Banshees, The Buzzcocks… y bastante tiempo después cae en mis manos un relato que me conmocionó, literalmente: Muchacha punk, de Fogwill, uno de mis escritores fav
oritos. Marcó un antes y un después. Fue el salto definitivo entre lo que me mandaban leer en el instituto (Lope de Vega, Garcilaso, Antonio Buero Vallejo) y lo que comencé a leer en adelante. De alguna manera me preparó para los cuentistas norteamericanos, aunque en realidad no tenga mucho que ver con ellos. Me pareció un relato descarnado, sin serlo, con un punto a medio camino entro lo amargo y lo dulce: un chaval argentino conoce a una muchacha punk en Londres, en una pizzería, creo recordar, y recorren la noche para acabar en casa de ella. Poco más ocurre y, sin embargo, pensé: “Esto es lo que yo quiero leer, lo que yo quiero escribir”. Luego, claro, los gustos van cambiando y pensé justo lo mismo al leer a Cheever y a tantos otros. El relato de Fogwill enganchaba con la música que llevaba escuchando todos mis años de instituto. Mucho más tarde, me topé con otro relato que me recordó al de Fogwill y a la música punk: La niña del pelo raro, de David Foster Wallace. En este caso es un niño bien y desequilibrado, una especie de psicópata, el que entra en contacto con un grupo de punks tan desequilibrados como él. El personaje me resulta similar a Patrick Bateman, el protagonista de American Psycho, de Bret Easton Ellis, aunque creo que mientras lo leía recordaba a Alex, “el humilde narrador” de La naranja mecánica, de Anthony Burguess, porque por entonces aún no había leído American Psycho. En definitiva, personajes que descubren que hay otra vida posible o personajes que buscan el sentido a la existencia, que buscan alguna clase de justicia o castigo, que se rebelan contra un mundo idiota, l
leno de normas idiotas. Y ahora me vienen a la mente esas imágenes iniciales de Blue Velvet, esa maravilla de película de Lynch: barrio de casas maravillosas, verdísimos céspedes, cuidadísimas flores, vallas blancas y por debajo, los gusanos, la ponzoña. Qué metáfora visual. No sé por qué lo estoy mezclando todo, porque en realidad de lo que me interesaba hablar era del punk.En su Manifiesto Punk (con el que no estoy totalmente de acuerdo en varios puntos) Greg Graffin dice cosas como las siguientes: “El Punk es la expresión personal de la singularidad que proviene de las experiencias de crecer en contacto con nuestra habilidad humana para razonar y plantear preguntas” o “El punk es la lucha constante contra el miedo a las repercusiones sociales”. Y enlazando, enlazando, porque este post va de enlazar, recuerdo el poema Sergio C. Fanjul con el que se abre Otros demonios:
tú querías ser Arthur Rimbaud.
poner color a las vocales.
recibir la bala de Verlaine. arañar con tus dulces zarpas
las almas de la burguesía. y huir con toda la gloria.
a los diecinueve años. la carne aún blanca
y blanda. y la sensibilidad extenuada.
cagándote en Dios, ciego de absenta y láudano.
tú querías ser Guy Debord.
derrumbar la sociedad como objetivo. destruir
el Espectáculo y hacer de la vida cotidiana una revuelta.
buscar, debajo de cada adoquín, una playa. al final
sentir el hierro negro y frío contra tu paladar,
apretar entonces el gatillo. a los sesenta y tantos.
arruinado por el alcohol, ya casi muerto.
tú querías ser Johnny Rotten.
Dios Salve a la Reina. en los escenarios
de toda Inglaterra, manifestaciones puritanas
a las puertas de los bares.
me importa un cojón: Sid y Nancy consumidos por la droga
y ningún futuro para nadie. los dientes verdes
y un lugar de honor en la historia del (punk) rock.
querías agarrar la Tierra con los dedos.
contra el Cielo hacerla retumbar.
11 comentarios:
Me encanta este post! Que viva el punk!
tengo un relato que titule
"Vive ràpido y dejaras un bonito cadaver" una consigna que da forma a mi personaje tambien punk
Punk not Dead
Enlazando este post con el anterior : qué poco punk es el mundillo del relato, de la literatura en general.
Un saludo. Punk.
Estupenda entrada. No conocía a Fanjul; voy a ver si veo sus demonios.
Hola, Marta.
Me ha encantado este post, derivativo, enhebredador de varias literaturas, ordenándolas desde un ángulo determinado. Muy enriquecedor.
Saludos,
Igor
DELIA: Sabía que te iba a gustar.
LOBO: qué bien que aún se siga "escribiendo" punk.
HOMBREDEBARRO: Me temo que con los años todos perdemos la parte punk, por desgracia.
AMPARO: Te van a encantar los demosnios de Fanjul. A mí me gustaron muchísimo. Y si te van ese tipo de versos, prueba con Jorge Barco (jorgebarco.blogspot.com) y con Deborah Vukusic y su poemario Guerra de identidad (Ediciones Baile del Sol).
EL VIUDO: Muchas gracias, me apetecía hacer un post como este. Llevo tiempo dándole vueltas a ese tipo de lecturas punk.
A mí me han recomendado un libro de Marcus Greil llamado "Rastros de carmín" (donde me dijeron que el tipo vincula el punk y otras vanguardias contraculturales con los cínicos griegos, o algo por el estilo).
Lo editó Anagrama, y no lo he podido conseguir (¿lo has leído?). Hace poco incursioné en esto de tener blog (para mí es una catarsis, aunque me hace perder mucho tiempo). No está mal, aunque a veces tiendo a adherir a algunos de los argumentos que George Steiner le hace a la "literatura secundaria" o al comentario académico en "Presencias reales". Me parece que más que leer comentarios de libros, la crítica de libros es mucho más interesante si es "interna": comparar "Anna Karenina" con "Madame Bovary" es mejor que leer comentarios académicos a cada una de las obras.
En fin... cuando te lea un poco en profundidad hago algún comentario más enriquecedor para el diálogo.
Abrazo
¿Has leído "Rastros de carmín". Me lo han recomendado.
Saludos
No, Rodrigo, no lo he leído, pero lo apunto. A mí también me resulta muy interesante comparar obras y seguir un cierto hilo conductor que es el que te va marcando una obra que te recuerda a otra y esta a determinado movimiento literario y así sucesivamente.
Me voy a pasar ahora por tu blog a ver de qué hablas contigo :)
Un saludo.
hola soy ween !!me gustaria qe me recomendarais algun libro.Tengo 14 años y me a encantado tu entrada.Yo os recomiendo "Marina" de Carlos Ruiz Zafón.
mil besos!!
http://hadas-nina.blogspott.com
Jaja, ¡gracias! El título del blog "hablando de mi conmigo" no tiene mucho que ver con el contenido... tiene nombre de "onanismo mental", pero juro que no es la intención.
Saludos
Publicar un comentario en la entrada