
Hace dos años aproximadamente que conocí el blog de Olga Bernad, Caricias perplejas. Ya entonces me sorprendieron las prosas poéticas de Olga, recuerdo en especial sus descripciones de Los Monegros. No era difícil imaginar que en los poemas de este libro íbamos a encontrar una emoción similar, reflexiva, una emoción de palabras bien elegidas para quedarse en el punto justo, en la contención. Los versos de Olga tienen una continuidad y si bien cada poema en sí mismo es una reflexión del amor, sus victorias y sus daños, creo que es en la lectura global de todos ellos donde comprendemos la dimensión de ese mensaje, de esa historia contada en verso y en la que la autora busca quién es, quién era, lo que el amor ha hecho de ella y el camino que el desamor le descubre. Cobra así una especial importancia el primer poema, titulado “Todo”, que supone un resumen de lo que vamos a leer en los poemas que le siguen, como un flashback cinematográfico que trata de explicarnos el porqué del desenlace que se nos acaba de contar.
TODO
Sé desde hace algún tiempo
que ya nada sería suficiente,
salvo absolutamente todo.
Y no sé qué es todo,
no sabría pedirlo ni explicarlo,
no sabría tal vez reconocerlo.
Pero lo quiero todo.
Y no sé si sería suficiente.
5 comentarios:
Marta.
Lo he descubierto así, de repente, justo antes de irme a la cama.
Es verdad que hace ya casi dos años que coincidimos por estos mundos raros. Tú aún me conociste como Betty B., tan preocupada por los poemas que dejé mi nombre fuera. Tus relatos y tus reseñas se fueron convirtiendo poco a poco, con la naturalidad que da el encontrarse y reconocerse y estar feliz por ello, en referencia para mí.
Toda mención es siempre una alegría, pero para aquellos pocos que leyeron el blog por pura casualidad y se quedaron desde el principio, guardo siempre un afecto especial. Dado que nunca había compartido mis escritos, fuisteis mis primeros compañeros en este viaje raro de ir hacia los ojos ajenos.
Muchísimas gracias, Marta. Por esta preciosa reseña y por la compañia y la lectura de estos dos años.
Un abrazo enorme, Olga, y enhorabuena de verdad por la estupenda acogida de tu poemario. Lo mereces.
Lo leeremos.
Dillinger.
gracias por tus palabras sobre El merodeador en mi blog...
me alegra que te perturbe, es la intención...
espero que te guste
v
he linkeado tu blog a los vínculos recomendados de hankover.
salud
vicente
Publicar un comentario en la entrada