
El descubrimiento de Lauro Olmo como autor de cuentos ha sido para mí una de las grandes sorpresas literarias de este año. A Olmo sólo lo conocía como dramaturgo. Leí La camisa cuando estaba en la Facultad y de todo el teatro de posguerra me quedé con dos autores: Olmo y Carlos Muñiz, cuya obra El tintero está aún hoy entre mis favoritas.
Golfos de bien y otros cuentos es mi primer acercamiento a las narraciones breves de Olmo. Me llamó la atención la prosa popular y directa, los personajes llenos de ternura y marcados por la mala suerte, el lenguaje vivísimo. Quizás porque mientras lo leía tenía en la cabeza al Olmo dramaturgo, creí ver en sus cuentos la influencia de Valle-Inclán y otras más lejanas: Galdós, Cervantes y también los entremeses, ese tipo de literatura popular que refleja la realidad social del momento, a medio camino entre la tristeza, el pesimismo y una cierta ternura que le da un toque luminoso a la historia y le resta amargor. Pero si algo me ha llamado la atención de estos relatos es que en medio de las historias, absolutamente realistas, se perciben momentos de un surrealismo maravilloso. Estas historias se mueven entre dos extremos: los aspectos más positivos de la existencia y los más negativo, pero el pesimismo de Olmo nunca es cerrado, siempre tiene vuelta de hoja, hay un lugar para la esperanza. La sociedad (o mejor dicho, las normas sociales) impide al hombre ser lo que es, lo obliga a todo un ritual de pequeñas falsedades que lo van disfrazando, aunque el autor no se limita a presentarnos el problema, sino que aporta posibles soluciones: la rebeldía, por ejemplo, la tolerancia.
Se trata de historias narradas a la manera tradicional, más bien lineales, muy bien llevadas, muy bien seleccionados los momentos de máxima tensión. Los narradores (en 1ª y 3ª persona) suelen tener cierto tono de arenga, casi a la manera de los trovadores ante su público. Estos narradores buscan el posicionamiento del lector. Los diálogos, abundantísimos, son de una gran riqueza y probablemente la parte en la que más demuestra Olmo su maestría. Estos cuentos merecen ser leídos. Sería una pena que sólo nos quedásemos con la faceta del Lauro Olmo dramaturgo, que no es poco, pero no es todo lo que él es.
7 comentarios:
No lo conocía y me lo apunto. Como escritor de cuentos me encanta Quim Monzó.
A mí Quim Monzó también me gusta mucho.
Me encanta este blog y las recomendaciones. He descubierto a grandes autores y grandes obras gracias a ti y por ello te doy las gracias más sinceras. Lauro Olmo es un perfecto desconocido para mí y voy a poner fin a eso. Lo leeré, quizás comience por los relatos, quizás por su teatro, no lo sé, pero esta tarde iré de librerías y me iré a casa con algo de Lauro Olmo, seguro.
Saludos.
Tere Requeni
Muchas gracias, Tere. Me alegro de haberte descubierto obras y autores. Un saludo.
¿Ya vieron esto?
http://elaviador00.blogspot.com/
Marta, en Oviedo me recomendaste algunas joyitas y por eso ahora mismo encargo este libro llena de curiosidad. Muchas gracias por tantos momentos de placer que me has regalado con las lecturas. Un abrazo y dime cuándo te animas a visitarme.
Muchas gracias, María Julia. Yo también disfruté mucho de nuestra andadura por las librerías de Oviedo. Ojalá nos podamos ver pronto. Un abrazo.
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