02 junio 2010

Eloy Tizón

En momentos en los que uno duda de todo, incluso de sí mismo, en momentos en los que se leen libros y casi todos te dejan insatisfecho o en los que quieres escribir algo y cualquier cosa que logras plasmar sobre un papel te suena vacía, superficial y manida, en momentos así releo a Eloy Tizón.

Podría releer a Capote, a Carver, a Eça de Queirós, Italo Calvino, Cortázar, Cesare Pavese, Salinger, Borges, Malraux o Silvina Ocampo, pero por proximidad generacional y geográfica, de entre todos los grandes escritores vivos o muertos que puedo releer, elijo a Tizón.

Velocidad en los jardines, por ejemplo, es (en mi opinión) el mejor libro de relatos publicado en España en los últimos treinta años. Los relatos que en él se contienen deberían ser de lectura obligatoria en este país. Quizás no en los institutos, pues dudo de que esa sea la edad a la que tengan que llegar hasta nosotros, pero sí deberían ser de lectura obligatoria para todos los que hayan cumplido los veinticinco años. El último relato del libro (y que le da título) es una obra maestra. Claro que lo mismo podría decirse de todos los demás. No podemos olvidar tampoco que este ha sido uno de los libros que inauguraron lo que podríamos llamar “nueva era del relato español”.

Quizás Parpadeos no me sorprendió tanto como velocidad en los jardines, pero también es un excelente libro de relatos, donde hay piezas de una ternura casi hiriente que nos llevan hasta las primeras decepciones de la infancia, cuando empezamos a comprender que los padres no son perfectos y no siempre dicen la verdad (El pez volador). Nuevamente el relato que da título al libro es el más destacable, el que más permanece en la memoria tiempo después de haberlo leído.

No quiero profundizar más en los relatos de Tizón porque de sobra han hablado ya sobre ellos gente que sabe hacerlo mejor que yo. Poco puedo decir de Tizón, además, excepto que hay que leerlo, que uno no puede llamarse “lector” en la España del siglo XXI y no haber leído sus libros de relatos y sus novelas (Labia es un ejemplo de lo que es la Literatura con mayúsculas) porque estaremos perdiéndonos a uno de los grandes, a uno de los que sobrevivirán en el tiempo.

1 comentarios:

Xuan dijo...

Estoy de acuerdo contigo. Para mí es un referente, al que vuelvo continuamente para encontrar mi voz cuando me siento un poco perdido.

Velocidad de los jardines es posiblemente el mejor libro de relatos de los últimos tiempos.

El autor ha confesado que el relato que da título al libro lo escribió muy facilmente.

También su segundo libro de relatos, Parpadeos, está muy cerca. Quizá es menos espontáneo pero se nota que ha depurado la técnica. Es un libro más maduro.