
Cuando David Vann, autor de esta novela, tenía trece años, su padre le propuso que pasasen juntos un año, para redescubrirse, en un pequeña e inhabitada isla de Alaska llamada Sukkwan. David se niega y a los quince días su padre se suicida. Durante toda su vida el autor se ha preguntado si podría haber evitado ese suicidio yendo con su padre a Sukkwan, tal y como él se lo pidió, y eso es precisamente esta novela: lo que podría haber sido su estancia de un año con su padre –un hombre depresivo y poco previsor– en un lugar alejado de la civilización en el que tienen que enfrentarse a carencias de todo tipo. ¿Habría evitado eso el suicidio? ¿Cómo sería ahora la vida del propio autor?
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