
Para los que leímos y nos gustó el primer libro de Candeira (La soledad de los ventrílocuos), la aparición de Antes de las jirafas era un acontecimiento. Si cada autor se la juega con la aparición de un nuevo libro, un autor primerizo y joven se la juega aún más. Lo peor que puede ocurrir es ser considerado flor de un día. Este no es el caso de Matían Candeira. Quienes lean Antes de las jirafas comprobarán que están ante el mismo autor que busca sin cesar la belleza en el lenguaje y el trasfondo crítico y social en sus historias, todo revestido con mucha magia. Es el mismo autor, sí, pero es una versión más madura de sí mismo.
El relato que abre el libro (El extraño) es uno de mis favoritos y probablemente el que más entronca con su libro anterior. Vuelven a tener una importancia capital la familia y sus conflictos, así como la propia identidad, la que uno elige o la que otros desearían que uno tuviera. El amor también tiene cabida en estos relatos. Y el humor. La parodia del protagonista que se hace en el relato Jimmy es estupenda. Pero querría destacar los relatos más diametralmente diferentes del libro: Unos ojos vacíos no parece un relato de Candeira, tiene un toque de frialdad que no es habitual en sus relatos y la desesperanza se muestra en él de una forma cruda y sin concesiones. Es un relato melancólico o, como dice una amiga mía, muy nórdico, muy frío, muy blanco y nevado. Pues eso: es un relato que muestra una línea distinta. Una sensación similar tuve al leer La dimensión del ojo, como si estos relatos estuviesen abriendo un nuevo camino narrativo en el autor y Antes de las jirafas fuese un estupendo libro de transición hacia otra manera de contar.
Nuevamente habría que dedicar especial atención al lenguaje y a las búsquedas narrativas que hace el autor en sus relatos. Voy a copiar el inicio del relato La estirpe amarilla: “Estos hechos no comienzan en ninguno de estos lugares. No lo hacen, por ejemplo, dentro de ese pozo…”. A esto me refiero con la búsqueda narrativa. No se comienza el relato diciendo dónde se inician los hechos, sino dónde no lo hacen. Estuve dándole vueltas a este inicio y a muchas de las expresiones e imágenes de este libro que, repito, demuestran la madurez del autor. Recordé otros inicios que me impresionaron en su momento, como el inicio de El extranjero de Albert Camus o el de Seda de Alessandro Baricco.
Lo que encontramos en este libro no es más de los mismo, sino un Matías Candeira mejorado que demuestra que la atención recibida con su primer libro no sólo era merecida, sino que se repetirá con este segundo.
8 comentarios:
Estimada Marta:
He leído tu reseña con interés, y me parece haber detectado un pequeño error: hablas de "El camino" de Albert Camus...
Imagino que quieres decir "El camino" de Miguel Delibes, o "El extranjero" de Albert Camus.
(Te lo digo por si deseas corregirlo, no hace falta que publiques el comentario)
saludos
david
Compré el libro nada más leer la reseña, porque siempre suelen gustarme tus recomendaciones de libros de relatos. leí anoche el primer relato y es estupendo!
He comprado el libro hace un ratito. Qué bueno que hayas subido una reseña, tienes el blog muy olvidado. Espero que estés bien y que no vayas a cerrar el blog. Abrazos.
Beatriz Moniello
DAVID:
Sí, David, tienes toda la razón: me refería a El extranjero. No sé el porqué de ese lapsus, porque El camino de Delibes lo leí en la adolescencia y recuerdo que no me gustó nada de nada. Ahora lo corrijo. Gracias.
BEATRIZ:
No tengo pensado cerrar el blog ni mucho menos. Muchas gracias por tu interés. Un abrazo.
Has mencionado justo dos de mis relatos favoritos, Marta: El extraño y la estirpe amarilla. Cómo se nota que esta chica sabe!! :-D
:)
Matías es un escritor que promete y que llegará lejos.
Matías es un escritor que promete que llegará lejos. Tú lo has dicho.
Publicar un comentario en la entrada