

No hablo de físico, no. El parecido razonable es literario.
Lo primero que leí de Emilia Pardo Bazán fue el cuento titulado Un destripador de antaño. Decir que me pareció espeluznante sería quedarse corto. Es uno de esos relatos, a medio camino entre el Naturalismo propio de la autora, la literatura de terror y un tremendismo innegable, décadas antes de que apareciera publicada La familia de Pascual Duarte de Cela y se inaugurara esa corriente llamada "Tremendismo". La historia transcurre en la Galicia profunda y lo espeluznante del cuento es que nos relata la historia de un destripador de muchachas y que conocemos a una de sus víctimas casi desde los primeros párrafos y vamos intuyendo su final dolorosamente.
Anoche leí un cuento de Ambrose Bierce titulado Aceite de perro que me lo ha recordado mucho. Pinchando sobre ambos títulos podréis leer los relatos en Ciudad Seva. El relato de Bierce tiene el mismo ambiente tétrico y se nos instala el mismo miedo en el cuerpo según lo vamos leyendo.
Ambos se quedarán unidos en mi memoria a partir de ahora. Son esos parecidos razonables literarios que a veces encontramos entre autores que, en principio, tienen poco en común.
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